Perú: la necesidad de un cambio revolucionario

Autor: Jan Lust

 

Resumen: El gobierno peruano de Ollanta Humalano ha enterrado el modelo de desarrollo neoliberal y estructuralmenteexclusivo impuesto en la década de 1990. Adaptado a la correlación de fuerzas de clase en el Perú, se está implementando una forma social más inclusiva de neoliberalismo. La contribución fiscal delas industrias extractivas (transnacionales) constituye la piedra angular para la financiación de sus políticas sociales y proyectos de infraestructura. En el Perú, el único modelo realista del desarrollo es avanzar en lalucha por el cambio revolucionario.
Introducción
En los últimos cincuenta años ningún cambio estructural y duradero ha sido implementado en favor de la mayoríade la población peruana. Todos los regímenes que gobernaron el país durante un período determinado,con la única excepción del gobierno militar de Juan Velasco (1968-1975), se orientaron a mantener y profundizar el proceso de acumulación de capital. En este sentido, noes de extrañar que el concepto dominante de desarrollo se basara en la teoría neoclásica del crecimiento económico, así como en la teoría keynesiana de la crisis.
Las elecciones presidenciales de 2011 podría ser considerado como una lucha entre dos concepciones de desarrollo. El nacionalista Ollanta Humalacentró su programa electoral en conceptos relacionados con la de CEPAL relativas al regreso del Estado en los procesos de produccióny distribución. El punto de vista clásico neoliberalfue encarnada por Keiko, la hija del exdictadorAlberto Fujimori, y otros partidos políticos de la corriente dominante.
La victoria de Ollanta Humalalevantó muchas expectativas en la población peruana. De acuerdo con el programa de su plataforma electoral Gana Perúuna alianza de partidos políticos de izquierda e intelectuales─ el Perú se transformaría y las políticas neoliberales, implementadas en su formamás o menos pura enla década de 1990, serían enterradas.
El primer gobierno nacionalista era una mezcla de tecnócratas neoliberalesy profesionales con una orientaciónprogresista. Este matrimonio no natural duró sólo cinco meses. En diciembre de 2011, el gobierno cayó sobre la cuestión de cómo manejar las protestas enel departamento de Cajamarca en contra de una concesión minera valorada en4.8 mil millones de dólares. Los ministros progresistas y asesores gubernamentales fueron reemplazados por halcones neoliberales.
En este artículo se argumenta a favor de un cambio revolucionario de la sociedad peruana. Consideramos que la lucha por una sociedaden la que los seres humanos son las fuerzas impulsoras en lugar de los intereses y necesidades del capital (transnacional), y donde el desarrollo colectivo forma la base para la asignación individual y socialde los recursos, la única alternativa viable para el modelo de desarrollo capitalista.
El modelo peruano de desarrollo
El modelo peruano de desarrollo no puede ser calificado como tal. Escíclicamente inclusivo, pero estructuralmente exclusivo porque no cambia losfundamentos de la exclusión.
Los orígenes del actual modelo pueden encontrarse en los cambios del marcolegal y regulatorio que se introdujeron a principios de la década de 1990, en el marco del Consenso deWashington. La Constitución neoliberal de 1993 permitióal capital transnacional ampliar yprofundizar sus tentáculos de explotación extrema de mano de obra y de los recursos naturales.
El paquete de medidas económicasy anti-regulatorias adoptadas por elprimer gobierno de Fujimori (1990-1992) incluyó convenios de estabilidad jurídica con las empresas transnacionales y mecanismos legales especiales, tales como la depreciación acelerada y posibilidades de deducir las inversiones en infraestructura pública de sus pagos de impuestos de la renta. Se prohibió cambiar las leyes que protegían los intereses del capital transnacional, pactadas en estos convenios, para 10 a 15 años.
El enfoque neoliberal nose cambió después de la “caída” del dictador Fujimori, orquestada por la propia clase dominante en vez causado por un levantamiento popular. Aunque el presidente Toledo (2001-2006)volvió a reinsertar el país dentro de la “familia de naciones democráticas”, fue su gobierno el que institucionalizósu privatización mediante la creación dela Agencia de Promoción de la Inversión Privada (Proinversión), que se le asignó la tarea de vender lariqueza de la nación ordenadamente.Alan García (2006-2011),por su parte, se propuso la tareade impulsar el crecimiento económico y  atraer inversiones del capital transnacional (extractivo) acelerando la parcelación y la venta de tierras indígenas. Mientras que en el 2004, el 13% de este territorio fue dado en concesión a compañías de gas y petróleo, a finales del año 2008 eso se incrementó al 70% (Pinto, 2009: 86; Bebbington, 2009: 14).En el 2010, más del 70% de la Amazonía fue parcelada (Huertas Castillo, 2011:217) y 21 millones de hectáreas fueron dadas en concesión, aproximadamente el 16% del territorionacional (Urteaga, 2011: 40; De Echave, 2012: 72).
La práctica política del gobierno peruano actual se puede situar en el marco del Consenso de Washington (Petras y Veltmeyer, 2012b: 54). Esto no debe sorprender, ya que las agencias intelectuales del Estado capitalista no son capaces de producir un modelo de desarrollo social que socava su propia posición de clase; el conocimiento no es neutro, sino socialmente determinado.
El gobierno deHumala considera que las actividades de las industrias extractivasson cruciales para la financiación desus programas sociales y proporcionan lanecesaria estabilidad económica, al aumentar sus exportaciones y las reservas internacionales. Justo antes del comienzo de su presidencia, Humala cerró un acuerdo con las empresas mineras que, supuestamente, permitió al gobierno obtener más recursos financieros que su predecesorAlan García, quien sólo había seducido a las empresas a donar una parte pequeña de sus superganancias. El acuerdo de Humala preveía en un nuevo régimen fiscal para las empresas mineras que debería aumentar estructuralmente elpresupuesto del Estado. Sin embargo,debido a que estos pagos de impuestospueden ser considerados como costos y,por tanto, deducible de impuestos; los ingresos totales de impuestos no aumentaráncon los ampliamente proclamados mil millones de dólares de ingresos fiscales adicionales.
El régimen deHumala es totalmente dependiente delas inversiones de capital extranjeroy los precios en los mercados internacionales de los denominados commodities, determinados en las oficinas del capital transnacional. Enel período 2007-2010, las industrias extractivascontribuyeron alrededor del 22% de los ingresos fiscales totales (Sotelo y Francke,2012: 109). En el caso particular de las exportaciones del sector minero, en 1995 estas representaron el 48% de las exportaciones totales y en los años 2006-2009 este porcentaje se incrementó al 60%. Esta situación condena los pretendidos proyectos sociales del gobierno de Humala a la mano visiblede las crisis económicas y a las fluctuaciones y flujos de capital especulativo (Pegg, 2006: 378; Petras y Veltmeyer, 2012a). Además, aunque el ingreso bruto departamentalde las regiones con actividades minerashan aumentado, cabe preguntarse si la calidad de vida ha mejorado (Bebbington et. al., 2011: 225) o si la pobreza se ha reducido significativamente (Alayza, 2009:164).
El problema para el cambio revolucionario en el Perú
La concepción de desarrollo –en sociedades capitalistas– se opone a la de liberación, porque connota la posibilidad de que progreso real y estructural son posibles dentro de las restricciones implícitas establecidas por el modo de producción capitalista y los intereses políticos y económicos del imperialismo y la clase dominante local. De hecho, una definición de desarrollo no es neutra en el sentido de clase y está determinada política y económicamente. Esta definición ha cambiado a lo largo del tiempo como resultadode la lucha de clases global (Parpart y Veltmeyer, 2011). Por estas razones, suponemosque el cambio revolucionario seríauna mejor descripción que el desarrolloque se necesita para el establecimiento de las condiciones de un desarrollo pleno e integral de la población peruana.
La necesidadde un cambio revolucionario puedeser defendida sobre la base de los objetivos de desarrollo generalmenteaceptados. Si eso significa la mejora constante y estructural de las condiciones sociales de una parte cada vez mayor de todo el mundo, debería implicar una ruptura con la mercantilización de las necesidades sociales básicas de la población. Si también apunta a un incremento cualitativo de la participación de la población en la toma de decisiones políticas y económicas, debería significar dar a las masas explotadas y oprimidas la propiedad, el control y la gestión de los medios de producción. Este cambio radicaldel curso del desarrollo significaría una ruptura de la base del poderpolítico y económico de las clases dominantes, es decir, la propiedad privada sobre los medios de producción.
Lalucha por el cambio revolucionarioen el Perú se enfrenta a una serie de problemas que varían en carácter, profundidad e importancia. En este artículo nos centramos en dos aspectos: la conciencia social de la población peruanay las relaciones entre el “Norte” y el “Sur”.
En los últimos veinteaños, el Estado peruano ha sido capaz de erradicar la idea de que la sociedad está compuesta por clases sociales antagónicas y que el desarrollo solo es posible con el libre y desregulado funcionamiento de los mercados. Sin embargo, en la década de 1980 la lucha de clases alcanza su más alto nivel, no sólo reflejada en la extensión de la lucha guerrillera, sino también por el poder político de laorganización Izquierda Unida que funcionó legalmente y, segúnMcClintock y Vallas(2005: 71), fue considerada como la coalición electoral orientada al marxismo más fuerte en América Latina.
La victoria deAlberto Fujimori en las elecciones presidenciales de 1990 marcó un giro radical en la correlación de fuerzas de clase. Siguiendo los dictados del Consenso de Washington y usando el terrorismo de Estado, el gobierno fue capaz de erradicar cualquier fuerza social popular o clasista contra el neoliberalismo. Estas “políticas” fueron combinadas con un ataque ideológicoa las ideas relacionadas con el colectivismo, la intervención estatal y la regulación.
Las medidas económicasintroducidas por el gobierno de Fujimoriparecían tener efectos positivos,y podrían ser consideradas como el fundamento de la concienciasocial actual de la población peruana.De hecho, se podría defender la tesis que la población dio la bienvenida a las propuestas neoliberales porque estaba con la espadacontra la pared. Estaba dispuesta aaceptar cualquier programa económico que podría resolver la crisis y cortar una inflación galopante a proporciones “normales”. Además, las ideas colectivistas estaban “fuera” después del colapso de la Unión Soviética y del socialismo realmente existente en Europa del Este a finales de los años 80. Cuando los programas de microcrédito comenzaron a expandirse, la ideología del capitalismo se extendióa todos los rincones de la sociedad.Los desempleados y los pobresencontraron una manera de salir desu miserable existencia: emprendimiento.
Las relaciones entre el “Norte” yel “Sur” se caracterizan por el predominio político y militar del centro imperialista.Aunque, actualmente, el 45% de la producción mundial de cobre, el 50% de plata, el 26% de molibdeno, el 21% de zincy el 20% del oro se produce en AméricaLatina[1] y, por lo tanto, se podría argumentar que su importanciaestratégica para la economía mundial podría contribuir al desarrollo de un camino “independiente”, es decir, de los dictados de Washington; sin embargo, este punto de vista abstrae la noción que los intereses del capital transnacional se integren con los de la burguesía local, de su posición como clase unificada respecto a las fuerzas revolucionarias opuestas.
El panorama para el cambio revolucionario en el Perú y en el resto de América Latina parece ser poco prometedorsi tenemos en cuenta que la luchatiene que enfrentar enemigos tanto internos como externos. Los intereses del capital transnacional son monitoreados por su base política y militar y la burguesía local. Dado que cambios en el modo de producción y distribución afectará enormemente la riqueza de los países dominantes, los desarrollos políticos en América Latina están siendoinfluenciados” en el caso de que susintereses puedan verse afectados.Experiencias recientes han demostrado–Zelaya, Honduras 2009 y Lugo, Paraguay2012– que en el caso de que los gobiernos piensen en cambiar las reglas del juego impuestaspor el imperialismo, van a tener que enfrentar la posibilidad de ser derrocados.Las propuestas que apuntan a un cambio revolucionario deben tener el carácter de clase de las relaciones internacionales en consideración.
¿Qué hacer?
Un cambiorevolucionario de la sociedad comienza con la conciencia de que esto es posible. Consideramos que el único concepto viable de desarrollo es el avance de la lucha por un proceso que conduce a una sociedad basada en principios socialistas. Esto implica estar armado con una comprensión de clase de las condiciones objetivascomo las condiciones subjetivas para el cambio revolucionario y de sus interrelaciones. Solo esto nos permitirá comprender plenamente la dinámica de una sociedad de clases y, en particular, la situación políticaactual en el Perú. Además, significaproyectar esta comprensión a la lucha contra el modelo de desarrollo presente con el fin de contribuir a la transformación estructural de la sociedad.
Bibliografía
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[1]“Minería en América Latina proyecta inversiones por US$300.000M hasta el 2020”, en